Samuel Arendt

Contratar no resuelve un equipo con demasiado trabajo en curso

Pedir más gente es la respuesta más común cuando las entregas se retrasan y la lista de pedidos no deja de crecer. Contratar resuelve la falta de capacidad. Resuelve poco cuando el equipo empieza más trabajo del que puede terminar, y en el cuadro de plazos las dos situaciones se ven igual: todo está atrasado y todos parecen ocupados.

La diferencia aparece al mirar el trabajo que ya empezó y todavía no terminó. Ese número suele quedar fuera de la conversación sobre contratación, y cambia la decisión.

La cuenta que une cola y plazo

En 1961, John Little demostró una relación que vale para cualquier sistema estable con elementos que entran y salen: el número medio de elementos en curso es igual al rendimiento multiplicado por el tiempo medio que cada elemento pasa en el sistema. En gestión de operaciones, la misma relación aparece como trabajo en curso dividido por tiempo de ciclo igual a rendimiento.

Un ejemplo hipotético vuelve concreta la cuenta. Un equipo que termina, en promedio, diez elementos por semana y mantiene cuarenta empezados tardará unas cuatro semanas en entregar cada uno. Si pasa a mantener veinte en curso y sigue terminando diez por semana, el tiempo medio baja a dos semanas. Nadie trabajó más rápido. El equipo simplemente dejó de abrir frentes que quedarían esperando.

El propio Little hace una salvedad importante en el texto en el que revisa los 50 años de la ley: la relación mide promedios y no dice, por sí sola, cómo cambiar ninguno de esos números. No prueba que reducir el trabajo en curso siempre acelere la entrega. Muestra que, con un rendimiento estable, más elementos empezados significan más tiempo de espera para cada uno. Mejorar el rendimiento sigue dependiendo de quitar bloqueos, esperas y retrabajo.

Por qué la gente nueva puede alargar la cola

En The Mythical Man-Month, a partir del proyecto OS/360 de IBM, Fred Brooks describió por qué añadir personas a un proyecto atrasado tiende a atrasarlo más. Quien llega necesita tiempo para ser productivo y consume tiempo de quienes ya están en el proyecto. El número de canales de comunicación crece más rápido que el número de personas. Y parte del trabajo no se divide: algunas tareas llevan el mismo tiempo con una persona o con cinco.

Con demasiado trabajo en curso, hay un efecto adicional. Las personas nuevas suelen recibir elementos nuevos, porque los antiguos están atascados en revisión, dependencias o decisiones pendientes. El equipo aumenta el número de frentes abiertos, y los elementos que ya estaban detenidos siguen esperando la misma revisión, el mismo especialista o la misma aprobación.

La ley de Brooks no prohíbe contratar. Describe el costo de contratar como respuesta al retraso. Las contrataciones planificadas con antelación, para trabajo que se puede separar, suelen funcionar mejor que los refuerzos que llegan en plena urgencia.

Qué medir antes de abrir la vacante

The Kanban Guide define cuatro medidas mínimas de flujo: trabajo en curso, rendimiento, antigüedad de cada elemento y tiempo de ciclo. Responden preguntas que un pedido de contratación debería traer consigo:

  • cuántos elementos empezó y cuántos terminó el equipo por semana en las últimas semanas;
  • qué antigüedad tienen los elementos abiertos más viejos y dónde están detenidos;
  • cuánto tiempo pasan los elementos esperando revisión, un entorno, una decisión u otro equipo;
  • cuántos elementos lleva cada persona al mismo tiempo.

La antigüedad de los elementos abiertos suele ser la más reveladora. Un elemento con seis semanas, detenido a la espera de la misma persona que lo aprueba todo, indica un cuello de botella que una contratación genérica no alcanza. Si varios elementos envejecen en la misma etapa, el problema está en esa etapa.

Probar un límite antes de decidir

La guía describe el límite de trabajo en curso como la forma de convertir el flujo en un sistema de arrastre: un elemento nuevo solo empieza cuando hay capacidad para él. Superar el límite debe ser raro y explícito, acordado entre las personas que usan el flujo.

En la práctica, eso significa elegir un número menor que el actual, mantenerlo durante algunas semanas y observar las mismas medidas. Hay tres resultados posibles, y cada uno lleva a una decisión distinta.

Si el rendimiento se mantiene y el tiempo de ciclo baja, el equipo estaba sobrecargado de frentes abiertos, no de demanda. Contratar ahora aumentaría el costo sin resolver el motivo del retraso.

Si los elementos empiezan a acumularse en una etapa concreta, por ejemplo a la espera de una revisión de seguridad que solo hace una persona, la falta de capacidad es real, pero localizada. La contratación, cuando sea necesaria, debe apuntar a esa competencia, y puede haber alternativas más rápidas, como formar a otra persona para hacer la revisión.

Si el flujo mejora y, aun así, llegan más pedidos importantes de los que el equipo puede terminar de forma sostenida, la contratación pasa a tener una justificación medida. La vacante sale con un número detrás: cuánto necesita crecer el rendimiento y en qué tipo de trabajo.

El costo del límite

Limitar el trabajo en curso obliga a alguien a decir que un pedido va a esperar. Ese costo recae en quien lidera el equipo y en quien define prioridades con las áreas que piden trabajo. Sin ese apoyo, el límite se convierte en un número en el tablero que cada urgencia ignora, y el equipo vuelve a empezarlo todo al mismo tiempo.

Por eso la prueba tiene que acordarse antes, con un plazo y con las medidas que se van a comparar. Exige algunas semanas de disciplina y una conversación difícil sobre prioridades. A cambio, la decisión de contratar deja de depender de la sensación de que todos están ocupados.

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Referencias

Un pasaje de piedra estrecho y oscuro que se abre a un tramo iluminado, en blanco y negro.

Foto de Jazel Photography en Unsplash

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